La suave brisa pasa por mi lado,
me acaricia el pelo.
El exquisito sonido de las olas me hipnotiza,
encanta a mis oídos.
¿No lo ves?
Estoy aquí para ti.
Te quiero porque me quieres.
La maravillosa brisa pasa por tu lado,
te roza suavemente la cara.
El fabuloso sonido de las olas te enloquece,
brilla en tus oídos.
¿No lo ves?
Estoy aquí por ti.
Si me quieres, yo te quiero.
Empiezan a caer poco a poco gotas de agua,
bajan del cielo, de las nubes.
Vienen a despertarnos, suavemente.
Nos acercamos y sale el Sol, provocando un maravilloso contraste entre la lluvia.
¿No lo ves?
Estoy aquí para quererte.
Y no pienso dejar de hacerlo nunca.
-Nacora-
*Anna Rico
26 de septiembre de 2008
16 de septiembre de 2008
Érase una vez...
Os voy a contar un cuento extraño, pero no por eso peor. Comenzaré como se comienza en muchos cuentos ya escritos...

Érase una vez una gatita oscura como la noche... que en una de éstas, se encontró a un raro personaje. La gatita le preguntó "Oh, ¿quién eres tú...?", a la que el ente le contestó "soy un cuervo negro que no tiene rumbo alguno...". Así, todas las noches la gatita se encontraba con el cuervo y se ponían a hablar y a jugar, hasta que un día ella dijo algo diferente... "Creo que en realidad no eres el animal en el que estás ahora mismo metido. Algo por dentro me dice que en verdad eres un gato que se sumió en la tristeza y al verse envuelto de ella se convirtió en un triste cuervo sin rumbo...".
El cuervo no supo qué contestarle, pero al cabo de dos noches él le dijo "Te enseñaré las alas que veo en tu espalda si me ayudas a volver a mi forma original"
Y así, la gatita fue poco a poco ayudando al cuervo, nadie supo nunca cómo, pero al final lo consiguió. Y cuando el cuervo fue al final el gato que había sido desde un principio, como por arte de magia le salieron un par de alas blancas a la gatita.
Desde entonces van siempre juntos, el gato y la gatita alada...

-FIN-
Érase una vez una gatita oscura como la noche... que en una de éstas, se encontró a un raro personaje. La gatita le preguntó "Oh, ¿quién eres tú...?", a la que el ente le contestó "soy un cuervo negro que no tiene rumbo alguno...". Así, todas las noches la gatita se encontraba con el cuervo y se ponían a hablar y a jugar, hasta que un día ella dijo algo diferente... "Creo que en realidad no eres el animal en el que estás ahora mismo metido. Algo por dentro me dice que en verdad eres un gato que se sumió en la tristeza y al verse envuelto de ella se convirtió en un triste cuervo sin rumbo...".
El cuervo no supo qué contestarle, pero al cabo de dos noches él le dijo "Te enseñaré las alas que veo en tu espalda si me ayudas a volver a mi forma original"
Y así, la gatita fue poco a poco ayudando al cuervo, nadie supo nunca cómo, pero al final lo consiguió. Y cuando el cuervo fue al final el gato que había sido desde un principio, como por arte de magia le salieron un par de alas blancas a la gatita.
Desde entonces van siempre juntos, el gato y la gatita alada...
-FIN-
1 de septiembre de 2008
Camina
Miro en la distancia,
veo una niña que es mujer.
Busco tu mirada,
presintiendo miedos en tu ser.
Noto tu presencia,
que me llena el corazón.
Busco mil respuestas, sí,
miro al cielo sin saber.
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina.
Viene la tormenta,
que nos trae dudas y temor.
Calma que no llega,
un cuarto frío sin calor.
No dejes de mirarme,
tus ojos me dan luz, amor.
Abrázame bien fuerte y
piensa "todo esto pasará"
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina.
Sólo andar junto a mí,
una huella para mí...
Sólo sigue.
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina.
Camina...
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina...
(Canción de Chenoa)
veo una niña que es mujer.
Busco tu mirada,
presintiendo miedos en tu ser.
Noto tu presencia,
que me llena el corazón.
Busco mil respuestas, sí,
miro al cielo sin saber.
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina.
Viene la tormenta,
que nos trae dudas y temor.
Calma que no llega,
un cuarto frío sin calor.
No dejes de mirarme,
tus ojos me dan luz, amor.
Abrázame bien fuerte y
piensa "todo esto pasará"
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina.
Sólo andar junto a mí,
una huella para mí...
Sólo sigue.
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina.
Camina...
Camina con tu amor,
camina, no te detengas, corazón.
No corras, no sufras, niño,
yo estoy aquí para ti.
Camina...
(Canción de Chenoa)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)