Después de toda una tarde habiéndose preparado para estar lo mejor que pudiera ante él, llegaba a casa. Mientras encendía el ordenador, pensaba en que se haría alguna foto para enseñárselas y también planeaba contenta hacer alguna cosa más a parte del trabajo que tenía que hacer.
Al enviarle las fotos, esperó, contenta, la respuesta de su chico. Éste, en canvio, expresó su rechazo ante tal imagen con la menor indicación de delicadeza que hubiera podido tener dentro de aquel cerebro el cual siempre actuaba sin pensar en cómo las cosas pueden afectar a los demás.
Ella se desmoronó por completo, acabó discutiendo con él y cortó la comunicación para que éste no pudiera seguir diciéndole nada.
No hizo el trabajo, tampoco lo que tenía pensado. Sólo tenía ganas de llorar.
Y estaba segura de que él no se pensaba que hubiera hecho algo mal en absoluto, pues al contrario hubiera intentado contactar con ella en vez de esperar -obviamente, en vano- a que ella le devolviera la posible comunicación.
-.....
14 de octubre de 2009
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2 comentarios:
No puedo comentarte nada, es que ya está todo dicho. Un besote.
Pues vaya... ya podía haber tenido un poco más de tacto al decir las cosas. Quizás le faltase un poco de sentido común ¬¬
jeje. Saludos!
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